En una de las mayores sorpresas del Mundial de Clubes 2025, Fluminense mandó a casa al poderoso Inter de Milán con un contundente 2-0 en el Bank of America Stadium de Charlotte y clasificó a cuartos de final del torneo. Los brasileños demostraron que en el fútbol no hay favoritos cuando se trata de partidos eliminatorios.
El equipo carioca no perdió tiempo y a los 3 minutos ya tenía ventaja en el marcador. Germán Cano, el artillero argentino que se convirtió en ídolo del «Flu», aprovechó un error defensivo de los italianos para abrir el marcador y poner el 1-0 que cambiaría el rumbo del encuentro.
El gol tempranero descolocó completamente al Inter, que había llegado como uno de los grandes candidatos tras dominar su grupo en la fase inicial. Los dirigidos por Simone Inzaghi, con figuras como Lautaro Martínez y Marcus Thuram ya recuperados de sus molestias, no pudieron imponer su jerarquía ante un Fluminense bien plantado.
Durante 87 minutos, el conjunto brasileño resistió todos los embates del Inter, mostrando la solidez defensiva que los caracteriza. Los italianos, subcampeones de Europa, volcaron todo su arsenal ofensivo pero se toparon con un muro tricolor que no cedió.
Cuando el partido parecía definirse por la mínima, llegó el golpe de gracia. A los 90 minutos, en una contra perfecta aprovechando que el Inter había dejado espacios en busca del empate, Hércules definió con un zurdazo raso que no pudo atajar Yann Sommer, sellando el 2-0 definitivo.
Un récord que se mantiene
Con esta victoria, Fluminense mantiene su invicto histórico ante equipos italianos, extendiendo a 15 los partidos sin conocer la derrota frente a clubes de la península. Un dato que cobra especial relevancia en una jornada donde los brasileños escribieron una nueva página dorada en su historia continental.
El equipo dirigido por Renato Gaúcho ahora espera rival en cuartos de final, donde se medirá ante el ganador del duelo entre Manchester City y Al Hilal. Los tricolores sueñan con repetir la final de 2023, pero esta vez con mejor suerte.
La noche de Charlotte quedará grabada en la memoria del fútbol sudamericano como el día en que el Flu volvió a demostrar que el corazón y la garra pueden más que los nombres y las cotizaciones.


